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CONOCIMIENTO
Introducción a La Geometría Sagrada y al Simbolismo por David Topí

Parte I

La mayoría de nosotros pensamos que la geometría es un tema bastante seco, sino directamente aburrido, basado en los recuerdos que podemos tener de las clases que nos dieron en la escuela, en la universidad o en algunos libros que hemos ojeado en bibliotecas y librerías, consistente en interminables axiomas, definiciones, postulados y formulas, que nos hacían escuchar cuando nos hablaban de la metodología de los Elementos de Euclides, que, aunque es una obra maestra en papiro sobre matemática y geometría, y que se compone de nada menos que de trece libros, no parece ser la forma más entretenida de pasar la tarde cuando uno busca algo que leer.
Por otro lado, puesto que la enseñanza actual de la geometría en nuestro mundo occidental se acerca a su estudio desde una perspectiva completamente racional, lógica y estructurada, a través del hemisferio izquierdo, se ha obviado por completo la parte de la misma que le toca al hemisferio derecho, la parte intuitiva, artística y metafísica, que conforma el otro lado de la geometría, aplicada al mundo en el que vivimos.
Así es como nace para el hombre moderno la geometría sagrada, que busca unir y sintetizar estos dos aspectos dinámicos y complementarios de esta ciencia en un solo e integrado conjunto de conocimientos, técnicas y herramientas que nos explican los grandes misterios del universo. La geometría sagrada tiene dos caras, un lado contemplativo y un lado práctico, un lado intuitivo y un lado intelectual, y es a la vez una ciencia para el hemisferio izquierdo y un arte para el hemisferio derecho.
Por otro lado, la verdad es que, si nos remontamos a las raíces de la geometría sagrada (vamos a empezar a llamarla GS para abreviar), hemos de tener en cuenta que, para nuestros antepasados griegos, aquellos filósofos y grandes pensadores, como Platón, Tales de Mileto, o Euclides, no existía distinción alguna entre geometría y “geometría sagrada”. Toda la ciencia de la geometría era considerada “sagrada” en sus enseñanzas y aplicaciones, y fue este último, Euclides, quien escribió el primer libro de texto conocido sobre el tema.
Evidentemente, fue gracias a la arquitectura, que la GS pudo desarrollarse y plasmarse en obras duraderas e inmortales a través del tiempo, pasando luego a ser usada en el arte, en la música o en la artesanía, ya que, para nuestros antepasados, era obvio que la geometría era una cualidad intrínseca al mismo orden de la naturaleza, tanto la biológica y orgánica como la cósmica, y, para nosotros, ahora gracias al avance de nuestros instrumentos científicos, la vemos aplicada en el estudio de las formas a nivel molecular y atómico.
Orígenes de la geometría y la añadidura de lo “sagrado”
Según también nos cuentan las enciclopedias, la geometría, en sus orígenes, no era más que un conjunto de cálculos hechos sobre el tamaño de la Tierra, o de partes de ella, ya que eso es lo que literalmente significa el termino geometría: “medición de la Tierra”, y era ya estudiada y aplicada por babilonios y egipcios desde los inicios de sus civilizaciones. De alguna forma, en la historia, se les atribuye a los egipcios las primeras medidas relacionadas con las inundaciones periódicas del Nilo, de forma que pudieran tener un cierto tipo de orden y organización sobre su agricultura y su economía, basada en ella.
Pero si la geometría sagrada difiere de la geometría “normal” que todos hemos estudiado, es porque además, esta primera, se centra e incluye un estudio particular de la relación de formas y figuras con números y símbolos, mapeando y plasmando sus cualidades y propiedades a través de su aplicación y manifestación en el espacio, así como su simbolismo y sus interpretaciones más allá de las meras operaciones matemáticas que se realizan con ellos. Trabajando y comprendiendo estas relaciones, no solo puedes hacer cálculos matemáticos, sino que puedes mapear y plasmar el poder de los números sobre el espacio, y también sobre el tiempo. De ahí que, el hecho de añadir el término “sagrada”, lleva su estudio hacia campos más allá de la pura medición de terrenos, de distancias o de movimientos de campos o fuerzas, incorporando una dimensión filosófica, mística y metafísica, a la aplicación de los axiomas, teoremas y cálculos usados en la geometría “ordinaria”, descubriendo que todo lo que existe en el cosmos de la Creación mantiene unas formas, patrones, relaciones y propiedades que pueden ser estudiadas y comprendidas por el hombre a partir del aprendizaje de la geometría.
Geometría sagrada y simbología
Evidentemente, la GS se basa o está completamente relacionada con la simbología. En esta pequeña introducción de hoy, que ya iremos desarrollando en futuros artículos, haremos también hincapié en esta relación, pues, en general, no hay nada que, desde el punto de vista conceptual y mental, no pueda ser asociado e imbuido en un símbolo. De hecho, como veremos más adelante, partes de nuestra psique, particularmente nuestro subconsciente, es un campo fértil para el trabajo con símbolos arquetípicos que implementados, y bien arraigados, producen el despertar de fuerzas latentes en nosotros asociadas a ideas y arquetipos cósmicos, metafísicos, y evolutivos, que todos llevamos codificados en nuestro interior.
Por ejemplo, algunos símbolos muy comunes y bastante fáciles de entender, pasan por el dibujo de un circulo blanco, que representa la condición de lo manifestado en la Creación (ver este articulo para detalles), aquella región de energía-pensamiento-potencial infinito puro donde la “Fuente”, se mantiene sin “manifestar”. El símbolo siguiente que le sigue, es entonces el circulo con un punto en el centro, que significa la singularidad y la primera manifestación del “TODO” o la “Fuente” en si misma.

El siguiente símbolo, siguiendo el proceso místico y esotérico de la Creación, es la extensión del punto hasta formar una línea que divide el circulo en dos mitades, y simboliza esotéricamente la primera separación entre la energía-espíritu-fuerza creadora y la materia-energía manifestada. El siguiente paso, es la aparición de otra línea en ángulo recto que corta perpendicularmente a la anterior dejando el círculo dividido en cuatro cuadrantes, simbolizando la aparición de los Logos o entes creadores primarios provenientes o “creados” por la Fuente primaria, y, como consecuencia de esta división, y al quitar la circunferencia que engloba el circulo, nos quedamos con el símbolo de la cruz griega de brazos iguales, que denota la acción creadora de cada uno de estos Logos dispuestos a crear en sucesivas octavas todo lo existente en sus “dominios”. De nuevo, ver este articulo para detalles.
Y así podemos seguir mucho más, recorriendo el camino descendente de la Creación a través de símbolos pertenecientes y asociados a la GS, imbuidos tanto en la psique del ser humano como en su mundo material a través de las creaciones de nuestra raza en el arte, la música, la arquitectura, etc.
Dios geometriza, decía Platón
Cuando uno estudia GS, se da cuenta de que esta toma la idea de la geometría que nos han enseñado en la escuela y la lleva a otro nivel completamente diferente, ayudándonos a comprender las relaciones, los significados y el significado oculto que existe en las cosas que vemos a nuestro alrededor, evidentemente, oculto solo a aquellos que no ven o perciben como las formas, relaciones matemáticas, y propiedades de las formas geométricas nos explican el mundo en el que vivimos de forma clara, concisa y exacta, tanto en la naturaleza, como en el arte, en la arquitectura o en la música, ya que quiero hacer hincapié que la GS es una herramienta práctica: la usan todo tipo de constructores, arquitectos, diseñadores, dibujantes, artistas, músicos, jardineros, carpinteros, etc., etc., etc. De hecho, a lo largo de la historia, para crear obras de una excelencia magnifica, poder, belleza y energía que resuena con el orden natural de las cosas, se ha de usar los conceptos, reglas y propiedades de la geometría sagrada.
Seguiremos en el próximo artículo hablando un poco más del tema para que empecemos a fijarnos en como mucho de lo que tenemos alrededor está construido con estructuras basadas en las reglas de la GS y con una fuerte carga simbólica, que, cuando aprendes a verla, te revela un código oculto en la naturaleza y en los legados de las antiguas culturas que transmiten mucho más de lo que muestran.

Parte II

Decíamos en el artículo anterior que estudiando la geometría sagrada, podemos acceder al sentido y comprensión esotérica de aquello que llamamos “la Creación”, especialmente en la geometría de la naturaleza de nuestro planeta, donde vemos los patrones de crecimiento, estructura y movimiento que subyacen bajo la manifestación del universo físico en el que existimos. La geometría de los copos de nieve, las curvas en espiral de bacterias microscópicas, el giro de las galaxias, el crecimiento de una flor, los patrones de una concha marina, los patrones de las ramas de los árboles, o las proporciones y estructuras del esqueleto humano, todo se puede estudiar a partir de la geometría sagrada, pues es la geometría de los patrones de la naturaleza, de todo lo que existe en nuestro planeta, y, como ya veremos, de todo lo que existe en el cosmos.
Usada desde siempre para cosas que duran para siempre
Debido a esto mismo, los antiguos constructores y arquitectos de la historia, la usaban en la planificación, diseño y construcción de sus obras, templos, iglesias, catedrales, monumentos y todo tipo de creaciones, como reflejo de la estructura del universo, sin importar si se trataba de un simple círculo de piedras en un claro de un bosque, una pirámide en un desierto, o un templo de esplendor sin igual en medio de una gran ciudad. Y, como ya podemos suponer, la GS no es una invención de la humanidad, nadie la inventó como tal, sino que los primeros filósofos que apreciaron su existencia lo hicieron a partir de la observación de la naturaleza, descubriendo las puertas invisibles por las que las corrientes energéticas manifiestan y dan lugar a la realidad sólida del mundo físico, siendo esta la razón por la cual siempre ha estado asociada a temas espirituales, mágicos, esotéricos, místicos y ocultistas, desde que el ser humano ha tenido conciencia de ello en este planeta.
Al igual que en el artículo anterior hablábamos de algunos símbolos asociados a las primeras fases del proceso de manifestación de lo creado usados en GS, veamos como poco a poco estos símbolos han ido modificando su forma para abarcar nuevos aspectos arquetípicos de este mismo proceso. Por ejemplo, nos habíamos quedado en el símbolo de la cruz griega, con sus cuatro brazos iguales, representando la acción creadora de los primeros Logos emanados por la Fuente. Si ensanchamos estos brazos, por ejemplo, obtenemos el conocido símbolo de la cruz de Malta, o, insertando en los extremos de los brazos una llama, aparece un símbolo que denota la fuerza, luz, o energía que, de ellos, de estos Logos creadores, emana. Si ampliamos el símbolo de la cruz griega con las llamas y lo hacemos rodar como una rueda sobre su centro, haciendo que la llama que arde en sus extremos forme una estela a medida que gira, obtenemos el conocido símbolo de la esvástica, un símbolo que se pierde en el origen de la historia y que está presente en casi todos los países y culturas ancestrales del mundo.
La llave para entender el cosmos
La GS actúa como un alfabeto para todos aquellos que desean crear, concebir y construir cualquier cosa que esté acorde a los patrones de la creación del universo, y no tiene nada que ver que lo hagamos con arcilla, con piedras, con un lienzo o con un instrumento musical. Así, la GS, se convierte en la llave maestra para abrir las enseñanzas y conocimiento de los patrones que forman el esqueleto del universo, nos permite entender los ritmos y ciclos del sistema solar, el gran año galáctico alrededor del núcleo de la Vía Láctea, los ciclos planetarios, y la manifestación de sucesos a nivel mundial. Nos abre la puerta a los misterios más profundos de la destrucción y renovación del cosmos y todo lo que en el existe. Proporciona una potente llave para entender los misterios ocultos a los ojos del profano, los conocimientos metafísicos de lo que está más allá de los sentidos, lo que los grandes místicos de todos los tiempos han estado buscando mediante la alquimia, los estudios ocultistas, las doctrinas secretas de las sociedades esotéricas, el misterio de las religiones ancestrales, las escrituras y libros sagrados de todas las culturas, y por supuesto, el simbolismo usado por todos los que, de una forma o de otra, han querido transmitir conocimientos al mundo usando un lenguaje universal y único, que aquellos que lo comprendían, pudieran interpretar sin equivocaciones.
Rectas y curvas
A través del simple acto del uso de la geometría, con algo tan sencillo como rectas y curvas, podemos dibujar por ejemplo dos líneas que se intersecten en un ángulo de 90º, o podemos hacer que dos líneas se intersecten en un ángulo de 60º, lo que empieza a sentar las bases para la construcción de un sistema geométrico, que, en términos de las enseñanzas de la antigüedad, eran denominados Ad Quadratum y Ad Triangulum, es decir, el sistema del cuadrado y el sistema del triángulo, de cuya mezcla nace un mundo infinito de formas y figuras que nos permite entender como está formado todo lo que vemos en el mundo, y fuera del mismo.
Tan poderoso se consideraba antiguamente el conocimiento de la GS, que, en la entrada de la escuela de metafísica que Platón tenía en Grecia, estaba escrito lo siguiente: “que no entre nadie ignorante en geometría”, ya que este conocía el poder que esta tenía en el desarrollo del razonamiento humano, sin el cual, la entrada en el mundo del misticismo y de la metafísica podían convertirse en algo muy peligroso para la mente no preparada. Es, de hecho, simbólicamente, uno de los significados de la espada, el representar el poder del razonamiento humano, cortando a través de los territorios inexplorados de la metafísica y aquello que la ciencia tradicional no es capaz de explicar ni entender, de la misma forma que todo explorador que busca atravesar la jungla, no lo hace sin un buen machete que le abra paso. La habilidad del razonamiento deductivo que se adquiere tras el estudio y aprendizaje de la geometría, es crítica y esencial para todo aquel que desea escalar la larga y compleja escalera del conocimiento místico, esotérico y metafísico.
Y es que la GS nos ofrece la llave para revelarnos los patrones invisibles de la creación y las plantillas y moldes cósmicos para la creación de los planetas, revela las claves del diseño harmónico, en consonancia con todo lo demás, en balance y armonía, y es por ello que los grandes genios de la historia de la humanidad que la conocían y la utilizaban en sus creaciones, hoy son los que perduran en nuestra memoria a través de sus obras, pues nos transmiten “algo” más que nos llega sutilmente a través de nuestros sentidos, donde nuestro espíritu, reconoce el orden cósmico que hay detrás de esas obras. En el siguiente artículo veremos más al respecto.
 Parte III
Todo Nace en un Punto
“Ante omnia Punctum exstitit…”
[Antes de que todo existiera, había un punto…]
Anónimo, S XVIII
Ahora que hemos hecho una pequeña introducción genérica a la GS en los dos primeros artículos, vamos a ver como se empieza a usar, desde las enseñanzas metafísicas y esotéricas, para explicar los patrones, estructuras y movimiento de todo lo que existe en la Creación. Para empezar, la GS, para poder ser apreciada y experimentada, debe tomarse como un ejercicio de contemplación y casi de meditación. Y por eso, para comprender la Creación, uno puede hacerlo a través de comprender su geometría, ya que la emergencia del universo desde una Fuente impenetrable y desconocida, infinita y en reposo, fue un acto que podemos “dibujar”, y por lo tanto, puede ser explicado a través de la GS. Tanto lo creían así los antiguos filósofos y místicos, que no sorprende encontrar obras de arte mostrando al Creador trabajando como un geómetra. William Blake, en uno de sus cuadros más famosos, pintado en 1794, y llamado “The Ancient of Days”, nos muestra al “dios creador del universo” usando un compás para poner orden en el caos y dar lugar a la creación.

Para iniciar cualquier ejercicio de GS cuatro cosas con necesarias: un papel en blanco, una regla, un compás y un lápiz. Con estas herramientas, y el apropiado estado mental, el geómetra puede imitar el proceso primordial a través del cual el universo del espacio y del tiempo surgió en existencia. A través del compás solamente, ya simbolizamos la dualidad inicial de la energía potencial en reposo y de la energía creadora en movimiento, pues una punta del compás se mueve mientras que otra se mantiene estática, generando el centro y la circunferencia de un círculo, matriz generadora de todo el resto de formas. Para empezar, no podía ser mas simple :–)
Luego, gracias a las enseñanzas metafísicas, podemos desarrollar modelos que nos ayuden a explicar y comprender el proceso fundamental de esta Creación. Este proceso siempre comienza con un simple punto adimensional, como dijimos en el primer artículo de esta serie, pero, eso sí, de infinito potencial. Un punto siempre es adimensional, porque si lo sitúas en el centro de una línea, dividiéndola en dos, la suma de ambos lados de la línea es exactamente el total de la línea, demostrando que el punto no ocupa espacio, ni, por supuesto, tiempo.
Por eso, desde el punto de vista del misticismo egipcio, el punto de donde todo sale está descrito de esta forma:
“Para que una fuerza pueda emerger desde un estado adimensional y manifestarse a sí misma, necesita un punto de salida. Un punto que no tiene dimensión, que no ha salido de la unidad del Todo que lo contiene, pero que es necesario para poder manifestarlo. Cuando la fuerza que inicialmente creo un punto emerge del estado adimensional y se mantiene activa durante un periodo de tiempo, el punto se mueve formando una línea y empieza así el proceso de manifestación…” [Elisabeth Haich, “Initiation”]
De esta forma, se inicia el proceso de transición desde la adimensionalidad de la Creación a la dimensionalidad y estructura de la misma. No importa que la línea que forma ese punto en movimiento sea recta o curva, en ambos casos, resulta en el primer acto geométrico al mover el potencial latente en reposo del punto, a la energía creadora de una línea en movimiento. Cuando el geómetra hace este gesto con el compás, una circunferencia nace, y el radio de la misma, es lo que representa la primera fase de expansión de esa energía creadora…

…dando lugar a la región de la Creación, a todo lo que existe, al absoluto, donde el punto simboliza la Fuente primaria, la energía primordial infinita en reposo, y la circunferencia el ámbito de todo lo creado y manifestado, a partir de esta Fuente, por el desplazamiento de la misma.

Este sencillo símbolo, también en muchas culturas es considerado el símbolo del Sol, como dador de vida y creador, pero va mucho más allá, en una escala más grande, pues representa el primer acto de la Creación, manifestándose a sí misma. El círculo, pues, no tiene ni principio ni final, símbolo de la eternidad, y representa el Todo y la nada al mismo tiempo, el movimiento y el reposo, de ahí su profundo simbolismo.
Agujeros negros, singularidades geométricas
Stephen Hawking, en colaboración con el matemático Roger Penrose, probaron hace unos años que las ecuaciones de la teoría de la Relatividad General, en su forma clásica, necesitan absolutamente de una singularidad al inicio de la creación del universo y en sus estructuras para ser correctas, un punto desde donde todo el resto pudiera emerger y apoyarse en los pasos de su manifestación, algo que, por otro lado, nos dicen desde la antigüedad los filósofos platónicos, las enseñanzas herméticas, o los estudiosos del misticismo ancestral.
Quizás por eso, a los que metemos la cabeza en ambos mundos, no nos choca darnos cuenta que las teorías científicas que explican el universo [físico] sean perfectamente consistentes con los principios de la geometría sagrada, que las proporciones de cualquier estructura está reflejada en sus partes y viceversa, y que, tal y como Nassin Haramein y otros han probado, en el centro de cada cuerpo cósmico, sea un planeta, estrella o galaxia, existe una singularidad, en este caso un agujero negro, rodeado por un horizonte de eventos, reflejando la estructura que preside el nacimiento de todo lo manifestado.
Según una definición inicial de lo que es un agujero negro, visto desde el punto de vista astronómico, tenemos que un agujero negro se ha formado una vez una estrella moribunda se ha contraído dentro de su propio horizonte de eventos. Pero no hay fuerzas en la naturaleza que puedan soportar a esa estrella, así que continua contrayéndose bajo la fuerza creciente de su gravedad. La presión de la gravedad y la curvatura del espacio-tiempo alrededor de la estrella continua creciendo hasta que la estrella se convierten en un solo punto. En ese punto, existe ahora presión infinita, densidad infinita, y lo más importante, una curvatura infinita del espacio-tiempo. Cada átomo y partícula de una estrella está completamente concentrado y aplastado, libre de toda existencia en esta curvatura infinita, que se convierte en el corazón del agujero negro, y que es denominado una singularidad.
¿Y qué es el horizonte de eventos? El horizonte de eventos es el nombre dado al borde o límite del agujero negro a partir del cual la atracción gravitacional es tan fuerte que ya nada puede escapar del mismo, ni siquiera la luz, hundiéndose ya en la total oscuridad que da nombre a este cuerpo cósmico. Siguiendo con la definición, entonces, nos encontramos que un agujero negro no es más que una singularidad infinita rodeada de un horizonte de eventos, el mismo diseño geométrico que encontramos en las tradiciones sobre el inicio de la Creación, y que, sabemos, existe ya en el centro de todo cuerpo celeste y cósmico en el universo.

La estructura vista desde nuestro nivel evolutivo
Al igual que el sueño que tuve hace algunos meses y que os contaba brevemente al final de este otro artículo, donde decía:
…me veía en una escuela, no se en que plano o nivel dimensional, y los maestros de la escuela me decían: termina de estudiar ahora lo que te queda en este curso, pero, que sepas, que a partir del siguiente, cuando des el cambio evolutivo, tendrás que empezar de cero de nuevo con todo el conocimiento que crees tener respecto a como funcionan las cosas, pues nada se percibe igual y todo lo que sabes ahora solo es válido para tu forma de percibir la realidad actual, luego, hay que usar “nuevos libros de texto”. Y tal cual, me veía a mi mismo cerrando los “libros de texto” de este nivel evolutivo, y pensando para mi mismo, “entonces, ¿ya no me vale nada de lo aprendido hasta ahora?”, y venia la respuesta, “solo fueron parte del camino que te ayudaron a escalar otra montaña”.
Y es que hemos de entender que hablamos de las leyes y estructura del universo físico desde nuestra perspectiva tridimensional, ya que cada nivel de conciencia, de plano evolutivo, nos permite observar una realidad más amplia, con otras leyes y propiedades, de forma que, para nosotros, lo que conocemos de la Creación es solo lo que estaría representado y englobado en el cubo más interior de un sistema de realidades cada vez más amplias.
Es decir, tomando este modelo de realidades dentro de otras realidades, y asumiendo que estamos, encapsulados en la más interior de todas ellas, el nacimiento de nuestro “cubo” puede ser explicado mediante el modelo de la singularidad que se expande. Pero, ¿de dónde surgió este punto o singularidad entonces? Para los que estudiamos la parte metafísica de la Creación, el punto concentrado infinito y adimensional que dio lugar a nuestro universo proviene del “nivel” de orden mayor que nos envuelve, el cubo de mayor tamaño inmediatamente superior de nuestra figura, que, a su vez, proviene de un cubo de orden mayor, hasta el infinito, lo cual nos lleva a la pregunta sin respuesta, ¿de donde salió la singularidad inicial que creo el primer cubo? ¿De dónde salió la Fuente primaria? Ahí la única respuesta es: no salió de ningún sitio, siempre estuvo ahí, en reposo y en potencia. De alguna forma, todo se inicia y acaba con la misma singularidad, en procesos infinitos de expansión y contracción, de forma que, posiblemente, no haya forma de hablar jamás de un principio ni de un final, sino de un cambio constante, cíclico, y perpetuo.
Así que, para empezar, estos son los conceptos que forman parte de nuestra introducción a la geometría sagrada, ya que, a medida que uno se adentra en este arte, empieza a ver como se produce la transformación de figuras simples, tal como el punto y el círculo, moviéndose hacia complejidades mayores, tal y como hace el universo en su evolución, y tal como hace la naturaleza desde la célula mas diminuta hasta la manifestación de las millones de especies que poblamos el planeta, incluyendo por supuesto al ser humano con su capacidad cognitiva. A medida que vamos creciendo en nuestro entendimiento de las proporciones y armonías expresadas a través de los procesos geométricos, empezamos a percibir y comprender los patrones ocultos de la creación, y vemos con total claridad como lo que es adentro es afuera, como es arriba es abajo, y como la realidad interior y la realidad exterior no son más que reflejos mutuos una de la otra.

David Topí
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